Los relatos eróticos de esposas infieles continúan: Andrés descubre la aventura de Irene, contrata a un detective y la sigue, mientras Gonzalo la reclama con más deseo que nunca. Segunda parte de la serie.
Irene, 35, lleva nueve años casada con Andrés. Cuando el arquitecto Gonzalo entra en su estudio de Chamberí, una mentira pequeña se convierte en un secreto que ya no puede controlar. Primera parte de una serie de tres.
Tres meses de clases particulares y una noche Carla cerró el gimnasio con llave. Lo que empezó contra el saco de boxeo se convirtió en la historia más intensa de su vida.
Relatos eróticos de profesoras de yoga: en una azotea de Valencia, a las seis de la mañana, Emilio descubre que las correcciones de su profesora Martina esconden algo más que buena técnica.
Relatos eróticos de masajistas: Marco reserva la última cita del día en un spa de Madrid. Elena, su masajista, tiene unas manos inolvidables y la noche promete.
Estos relatos eróticos de amas de casa empiezan con una fuga de agua: Lucía, 38, espera al fontanero un martes por la mañana con el marido en Frankfurt, y la reparación termina arreglando mucho más que el grifo.
Javier se queda hasta tarde un viernes con su secretaria Elena para terminar un informe. Entre tablas y miradas, ocho meses de tensión estallan en el despacho vacío. Un relato erótico de secretarias que no podrás dejar de leer.
Elena llega a una fiesta de disfraces en Madrid con un atrevido look de colegiala adulta. Un juego de fotos con el anfitrión Marco se convierte en una noche inolvidable. Relatos eróticos de colegialas, solo para adultos.
Marta llevaba meses con una fantasía secreta: que su marido Javier la mirara con otro hombre. En un hotel de Sitges, lejos de todo, la confesión sale a la luz. Una noche, un desconocido y un sillón desde el que solo se puede mirar.
Relatos eróticos de hermanastras: Diego y Elena comparten piso en Madrid durante una ola de calor. Entre la ducha, el vino y las noches de terraza, el deseo deja de esconderse.
Relatos eróticos de parejas: Pablo y Sofía cumplen su fantasía más atrevida en un fin de semana en Valencia, con reglas claras, un viejo amigo y una noche que los cambia para siempre.
Marta siempre pensó que los cuentos sexuales eran fantasía de metro y aburrimiento. Hasta que una madrugada, en el garaje vacío de su edificio, la alarma de su coche despertó algo más que a los vecinos: al vigilante nocturno.
Relatos de sexo explícito: Elena, profesora de flamenco en Madrid, se queda a solas con su alumno Marcos para una corrección privada. Lo que empieza como baile termina en una noche inolvidable.
Relatos calientes desde Madrid: Valentina, profesora de flamenco, se queda a ensayar hasta tarde y el nuevo profesor de guitarra, Diego, le ofrece música en vivo. Lo que empieza como arte termina en deseo. Primera parte de dos.
Carmen, divorciada y librera en Gràcia, encuentra un sobre con relatos sexuales escritos a mano entre los libros de un desconocido. Lo que empieza como curiosidad se convierte en la noche más ardiente de su vida.
Las historias calientes de Alba empezaron en el trastero de su bar de vinos en Malasaña, entre estantes rotos y un carpintero que la miraba como si fuera a romper algo más que madera.
Historias de sexo gratis: Alba baila en ropa interior en su piso de Barcelona, segura de estar sola, cuando Marco entra por la puerta. Una mirada basta para encender una semana de siestas prohibidas y deseo salvaje.
El servidor se cayó a las diez de la noche y Martín y Lucía tuvieron que reconstruir una presentación entera en la oficina vacía. Entre café, adrenalina y dos años de miradas contenidas, vivieron un auténtico sexo en la oficina relato erótico. Al amanecer, nada entre ellos volvería a ser como antes.
Elena y Marcos llevaban meses leyendo intercambio de parejas relatos eróticos en foros. Una noche de sábado, en un club discreto de Madrid, decidieron convertir la fantasía en realidad. Lo que ocurrió entre esas cuatro paredes superó todo lo que habían imaginado.
Elena, mi jefa, me pidió que me quedara después de las ocho para terminar una presentación. Cerró la puerta con llave y sirvió dos whiskys. Este mi jefa me provocó en la oficina relato cuenta el resto.
Pocos relatos eróticos de maduras empiezan con una nota bajo la puerta y una cafetera desenchufada. Marco lleva meses cruzándose con Teresa en el rellano, y una tarde la vecina de cuarenta y siete años decide enseñarle lo que una mujer con experiencia sabe hacer.
Pocos relatos eróticos de oficina ocurren a las once y media de la noche, con la moqueta oliendo a café frío. Raúl se ha quedado hasta tarde con el informe trimestral cuando su jefa entra sin llamar, y meses de miradas en las reuniones están a punto de estallar.